miércoles, 23 de enero de 2019

Feliz cumpleaños mi rayo de luna

Siete años ya mi negrito bello!
 
Me encanta este momento en que me detengo a pensar, a revivir aquel 23 de enero, tan profundo, ese día en que tú y yo hicimos un maravilloso trabajo, ese día en que me demostré el poder que hay dentro de mi. Ese deseo de parir, de dar de mamar, de aupar, de tener nuevamente un bebé demandante a rabiar,  de sentirme el todo de alguien. Ufff,,, que cansado fue todo y que hermoso a la vez mi niño lindo, nunca voy a olvidar esa boquita roja y esos ojitos negros que me veían con esa mirada entremezclada de miedo y amor, a quién mi sola presencia y latidos logró calmarlo, que bonito fue todo por Dios!

 El tiempo contigo ha sido loco, lindo, de tormentas y calma! Y sabes, me ha gustado todo, cada día de estos 7 años me has hecho inmensamente feliz. Te quise desde antes de concebirte, te amé y te amo cada día más desde que supe que me habías elegido como mamá. Eres mi rayo de luna mi niño dulce, eres mi fuerza y mi vida entera.

Este año te escucho decir esas frases que yo se las he repetido por muchas veces, como que no se debe pegar bajo ningún motivo, o que jamás hay que tratar mal a nadie o esa que dice que el que te quiere no te hace daño, nunca. Las dices con esa carita tan dulce, con esa mirada tan limpia, con esa inocencia que todos los niños traen en si, pero también con tu personalidad ya definiéndose, con la seguridad de quien está convencido de que es lo correcto. No puedo estar más orgullosa de ti!

Eres mi niño mayor, mi amor, un ser centrado, cariñoso y noble que solo merece cosas buenas en la vida y por las que yo, tu mami, soy capaz de luchar y batallar con quien sea. Recuerda que yo siempre estoy contigo, en el corazón. Y que siempre te voy a amar al infinito y más allá, incondicionalmente, porque eres mi sueño hecho realidad. 

Te amo Ezequiel, te amo con todo mi ser, eres mi valiente panterita.  Gracias por haber venido a este mundo y hacerlo mejor. 

Feliz cumpleaños y que cumplas muchos muchos años más y que mientras creces, sigamos compartiendo viajes, locuras, bromas, juego, mimos, changas y cosquillas:)

Y que también estemos juntos cuando llegan las tormentas que nos trae la vida porque eso es ser familia, apoyarnos y querernos siempre, sin escusas ni pretextos. Te adoro mi amor.

tu mami,

viernes, 28 de diciembre de 2018

¡Adios 2018!


Gracias por dejarme nuevamente en mi centro. Hoy puedo decir, que todos volvemos a sonreir… Y que ha valido cada lágrima o cada momento de gran tristeza vivido.

Gracias por ser un año de profundidad y de estabilización. Cuarenta años de vida para convencerme que siempre se puede volver a comenzar, y que la vida lo vale. Las veces que sean necesarias.

Has sido un año que me ha permitido logros académicos y logros personales y en el que he afianzado mi auto-confianza para así proponerme retos más grandes para el 2019.

Gracias por la salud mía, de mis hijos, de mis padres y demás seres queridos. Gracias por los momentos mágicos vividos. Mi ida al Cotopaxi en noviembre, fue un momento esclarecedor, de mucho aprendizaje y conexión.

Gracias por las risas, por los juegos con mis niños, por ELLOS… Gracias por que son simplemente los mejores.

Gracias por lo vivido con mi hermano y su familia. Por regalarme esa nevada del sábado 17 de febrero, por esos momentos de inocencia y felicidad que compartí con mis niños, sobrinos, cuñada y hermano. GRA CIAS.

Gracias por la fortaleza de mi cuerpo y como no, de mi espíritu que me sirvieron para llegar Al Altar en octubre.

Gracias por esos momentos de tristeza, porque durante esos momentos también aprendo: a fluir, a dejarme revolcar. Porque al hacerme bollito y soltar unas lágrimas/suspiros, vuelvo a resurgir, a sentirme más fuerte y a ACEPTAR. Que valioso esto, aceptar lo que llega y abrazar cada situación, para aprender y seguir aprendiendo. Porque NUNCA se termina con eso.

Gracias por el trabajo 2018, porque si bien hay momentos muy frustrantes y de desmotivación, también existen momentos en que me siento útil y que aporto. Nadie dijo que la Auditoría iba a ser fácil, pero si NECESARIA. El 2019 será un año donde limaré mi autocontrol y mi forma de impactar/influenciar. Estoy trabajando en ello.

Gracias también por haberme permitido cumplir desafíos necesarios y que no me apasionan tanto como mis hobbies, pero que me recuerdan que aunque no pague, se debe cultivar ese sentido de responsabilidad y superación, que siempre es bueno renovar conocimientos y técnicas.

Mis objetivos para el 2019 son:
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  • No soltar el control de mis finanzas, seguir en ese camino.
  • Subir a mi Cotopaxi Bello.
  • Comer mejor.
  • Ir a revisiones médicas.
  • Mejorar mis competencias personales (autocontrol (cuando estoy estresada) e impacto e influencia).
  • Leer 8 libros al año (por lo menos).
  • Empezar a hacer lo que quiero: Deporte más frecuentemente, más activismo social y feminismo, llevarles a mis hijos en las tardes a los cursos que ellos decidan.
  • Viajar más con presupuesto bien definido.
  • Organizar una reunión con mi ñaño.

Adiós 2018! Fuiste un gran año!

lunes, 17 de diciembre de 2018

A las tormentas



A las tormentas…

No se les hace el quite.
Se les pone el pecho.
Se les permiten que nos revuelquen, que nos hundan, que nos lleven hasta el fondo.


Porque durante su paso,

Nos removemos.
Sacamos todo lo que nos daña, o lo que nos molesta…
Nos hacemos chiquitos. Y ahí, no nos queda otra que mostrar nuestra estado más vulnerable.


Para después,

Resurgir: más fuertes, más valientes, más humildes y más sabios.
Tener las agallas de cambiar eso que, sabemos, tarde o temprano va a despertar una.
Despertar: más conectados con nosotros mismos y con nuestros verdaderos deseos.
Esos deseos que no pueden ser olvidados o retrasados… Porque somos vida y mientras la haya,
vinimos a cumplirlos.



F.
Una sobreviviente que ya no las teme más.

viernes, 16 de noviembre de 2018

El trekking más intenso a mis 40 – Capac Urcu (EL Altar) – Laguna Amarilla


Los cuarenta… Un lujo de  edad, esa edad en la que tienes la determinación para hacer realidad eso que anhelas. ¡La vida lo vale!



Eran mediados de octubre, entré a revisar cómo iban esos objetivos para este año y pues, luego de dedicar muchos sábados a estudiar para el CRISC, haber pasado el examen y haber conseguido la certificación J, me di cuenta que a la Montaña la tenía olvidada, que salvo unas pocas cicleadas en el Chaquiñan, las esquiadas en febrero y las caminatas con mis wawas en el Metropolitano, por diversos motivos, había dejado de lado a las montañas de mi Andes amado, a ellas, que me alimentan tanto el alma, que me devuelven a mi centro y me miman cuando estoy depre o triste.

Durante agosto y septiembre, mi amado Cotopaxi, siempre se mostró esplendoroso y maravilloso, como solo él sabe mostrarse. Sentía que me llamaba y yo como no, siento una atracción sin fin por mi blanco hermoso, por su tamaño imponente, por su majestuosidad.

Recordé como a mis 39 lo visité, llegué a la nieve con mi padre amado y mi cuñado; y cómo fuimos tan felices a pesar de lo que implicaba estar a esa altura (casi 5000 m).

Recordé también lo feliz que fui cuando conocí a mi amado Antisana, ese nevado que siempre me atrajo, desde pequeña.

Quería volver a sentir todas esas emociones, esas que afloran ante el cansancio, ante la falta de suficiente de oxígeno, ante esa situación de llevar a tu propio cuerpo a esos niveles de fatiga. Es ver como tu mente y cada una de tus células responden y se acompasan porque para ellas, ESO ES VIDA. Ufff... DELICIOSO.

Quería volver a palpar ese respeto profundo que emerge ante la majestuosidad de nuestra Pachamama (sus nubes traviesas y celosas, su tierra, sus vientos, la tierra, la nieve, la lluvia, la vegetación y la fauna andina, tan diversa y tan fuerte, el sol y la luna). Quería conectarme con mi Pachita, quería recargarme de su energía y de su VIDA, que a veces la vida en la ciudad, nos hace solo sobrevivir…

Lo conversé con mi papi, quien estuvo presto desde el minuto cero. El camina 5K, 3 días por semana, su diabetes está controlada y aunque con un poco de miedo, yo pensé que este era el momento. Así que empecé a buscar tours al Altar, ya que hay una laguna preciosa escondida en su cráter y este nevado es de los rincones escondidos y puros más bonitos de nuestro Ecuador. 

Queríamos hacerlo en el feriado de noviembre pero encontramos un grupo de guías que salían el 27 de octubre, a un buen precio y con referencias muy buenas de una amiga que había ido con ellos. Así que lo decidimos y para allá que nos fuimos.

Salimos el 27 a las 0h00 rumbo a Penipe, llegamos a las 5 am. Desayunamos algo que llevamos en la Hacienda Releche y a las 6AM empezamos la caminata. La primera hora fue una subida por un camino de ripio y al final unos empinados de tierra, que me hacían pensar en si lo lograría o no…

Luego del parto de Ezequiel, yo se que ante el miedo y la incertidumbre, solo nos queda la conexión y la respiración J. Así que inmediatamente empecé mis respiraciones lentas y profundas y a visualizar que ese oxígeno se lo enviaba a mis pulmones, para que se ensancharan y a mi cerebro, que me lo pedía a gritos, luego al corazón y a mis rodillas que andan un poco pachuchitas. Poco a poco, fui adaptándome y recobrando la respiración normal.

Mientras, seguía a paso sostenido con la caminata, qué importante son los bastones (nunca dejen de llevarlos, ayudan muchísimo). Mi papi iba a su paso, y a ratos respiraba por la boca, yo, suavemente le decía que no lo hiciera, porque sé que eso nos agota pero el hacía lo que mejor podía.

Luego de dos horas y media aproximadamente, de subir la mayor parte del tiempo, llegamos a una planada muy bonita, no habían pajonales, era yerba, así que eso me indicaba que aún faltaba un buen tramo, pero, los guías nos alentaban diciendo que la parte más dura la habíamos pasado ya (camino de piedras y roca, un poco de lodo). Y también nos contaban que el clima estaba ayudando bastante, no había llovido al menos una semana atrás, así que el camino no estaba tan fangoso, ni nos llovía, lo cual nos motivaba mucho.

Además, debo decir que el lugar es simplemente mágico, al inicio se veía desde arriba las haciendas ganaderas, las parcelas agrícolas y al fondo se divisaba Riobamba, muy bonito todo, porque el cielo estaba celeste y habían pocas nubes.

Luego de unas 4 horas de camino, empezamos a ver paisajes salidos de postal, el río Collanes que llega hasta abajo, la vegetación y los cantos de los pajaritos, todos ellos nos daban la bienvenida y nos animaban a seguir. Descansábamos unos 5 a 10 minutos cada hora, cuando el cuerpo ya está caliente, no apetece mucho sentarse porque el frío empieza a sentirse y la ropa a enfriarse, así que es mejor siempre seguir…

Cuando ya llegamos a los pajonales, yo sabía que iniciaba el momento más importante del viaje, faltaba cada vez menos para conocer a mi Bello #CapacUrcu (montaña sublime) bautizada así por nuestros ancestros, luego, cuando erupcionó allá por 1490, nuestros conquistadores la bautizaron como #ElAltar.

Mi papi para este momento ya había pasado por dos calambres en su rodilla operada, el primero se lo aguantó bastante, hasta que yo insistí en que me permitiera masajearle, ahí me pidió que le sacara la bota y nos tomamos todo el tiempo hasta que la rigidez del músculo cedió. En la segunda ocasión, Lucy, la novia de Klevér (un gúia ángel bajado del cielo) le puso voltaren, le masajeó y esto sin duda, lo ayudó a llegar sin más inconvenientes hasta el refugio.

Durante ese trayecto se pasa por unos riachuelos muy bonitos. Ahí, aprovechamos para recargar las botellas de agua, esa agua es super critalina, aún así la desinfecté con las pastillas que conseguí para eso. También se divisa desde el camino, el valle de los Collanes, un lugar muy muy precioso.

Cuando ya estábamos bien cansados (5 horas de caminata aprox), Kléver nos dijo que divisáramos en la parte alta de los pajonales, algo así como una roca grande (de unos 3 metros) cubierta de vegetación, que de ahí viraríamos y ya podríamos ver al nevado.

Mi corazón empezó a acelerarse como cuando se acerca el momento para conocer en persona a alguien muy especial y realmente lo fue… Viramos por una curva y ahí estaba el tímido Altar, cubierto en parte por sus nubes celosas, que no querían que viéramos toda su majestuosidad de una sola. Él, en cambio, se fue mostrando poco a poco, estaba tan cerca ese gigante que yo me sentí en un momento muy chiquitita. Uno a uno, fueron apareciendo sus picos, entre todos empezábamos a especular sus nombres: la Monja, el Obispo, decían. Yo solo veía ahí una montaña sublime y me imaginaba como sería verla antes de su erupción y cómo mis ancestros sabrían disfrutar de ese paisaje, así como yo, que disfruto cada que se deja ver su amigo Cotopaxi…

Bueno, esa bienvenida que nos dio el Altar, fue la pastilla de fuerza y motivación que tanto el cuerpo y la mente necesitaban, no digo el alma, porque esa, estaba repletita de satisfacción, de ilusión, de alegría (de esa que se quiere desbordar por el pecho) y de humildad a la vez, para con nuestra Pacha que nos regala tanto...

Durante todo este último tramo, el señor Altar nos acompañó en todo momento. No se acholó a pesar de que yo no lo dejaba en paz con mi cámara J. Ya faltaba menos para llegar al refugio, eso era algo así como un cuento de hadas, ese frío de la Sierra, ricooooo. Llegamos al refugio y un letrero que decía: “Solo los duros estamos aquí” nos recibía. Qué lindo! Me sentí tuca y orgullosa de mí y de mi padre amado, somos unos campeones.

Llegamos a las 13h00, almorzamos y descansamos hasta las 14h15. Dejamos nuestras mochilas y empezamos el trayecto hacia la Laguna Amarilla, mi papi me preguntó si podría quedarse en el Refugio, le dije que sí, que ya había llegado lejos, pero que va, cogió sus bastones y empezamos el segundo tramo. Los guías nos dijeron que serían 2 horas. Yo, como en esto y en todo, me lo tomé con pinzas, porque si nos habían hecho llevar linternas, comidita de camino y bebidas, pues no sería así de fácil o si?

La primera hora fue muy divertida, el camino es bastante plano PERO lleno de esponjillas tramposas que hicieron que algunos nos empapemos o hasta que caigamos en el fango. Durante ese trayecto, vimos volar encima nuestro y de fondo a nuestro Altar, a un par de cóndores libres. Que bonitos por Dios! Que grandes! Cuando alguien empezó a gritar emocionado, ellos se asusutaron y se escondieron en unas paredes rocosas de la montaña.

Todo iba muy bien hasta aquí. Habían unos árboles con musgos (insisto salido del cuento de Maléfica), todo era una novedad, todo nos emocionaba, que linda es la naturaleza!

Empezamos a subir la montaña y siento que esto ha sido lo más duro que he hecho en mi vida, nos habían dicho que eran los últimos 400 metros, yo los sentí como si fueran eternos kilómetros. El camino angosto y empinado y subir rápido, nos cansaba a la vez que nos desanimaba. Mi papi y yo nos quedamos al último, con Kléver y Lucy que no dejaron de alentarnos ni un minuto.

 Yo, cuando creía que ya llegaba a la cima, alzaba la mirada y veía a mis compañeros montañistas todavía más arriba, super desalentador... Esa parte estuvo muy dura, mi papi tuvo otro calambre que Lucy atendió breve y cuidadosamente. 

Cuando nos dijeron que debíamos pasar por una parte agarrándonos de las rocas de la montaña, yo quise desistir, mi papi también. Cris, la otra guía, desde más arriba, nos decía que ya faltaba nada… Yo le dije a mi papi, que vinimos juntos y que llegábamos los dos o nos quedábamos los dos. Que el solo debía decirme y que yo lo apoyaría.

Lucy me decía que no, que ya falta poco, ambos, nos quitaron mochilas y chompas para alivianarnos el peso, Kléver se quedó con mi papi y yo avancé un poco con Lucy, llegamos a la famosa parte de roca y yo en un intento por gatear sobre ella, coloqué todo mi peso sobre la rodilla y sentí clarito como esta se resintió feísimo. 

Pasamos las famosas rocas y Lucy me dijo que me adelantara para que constate que ya faltaba nada y que luego, si quería regresara a verle a mi papi. Eso hice y todos tenían razón!!! Pasando las rocas, faltaba tan poco! Llegué miré la laguna de reojo, y me devolví a gritarle a mi pa, que era verdad, que venga y la vea!

Me fui a ver la laguna y se me llenaron los ojos de lágrimas, que bonita sensación, ese es el ideal de paraíso para mí. Si existe vida después de esta, pues yo quisiera pasarla allá. Un lugar indescriptible, tranquilo, lleno de colores y con una energía que se siente en cada poro de la piel.

La Laguna Amarilla, que en realidad se veía verde, ocupando el cráter de la que fue la Montaña Sublime y los picos del Altar mostrándose para que nos alcancemos a imaginar la magnitud de la fuerza con la que este volcán erupcionó. Una MARAVILLA.

Confieso que hubiese dado todo por algo de privacidad, para pegarme una buena llorera, para lograr conversar… Brevemente les conté de mi Ojitos de Cielo y de mi Rayo de luna  y deseé que ellos también algún día vayan y los conozcan (a la Laguna y al Altar). También le agradecí al Nevado por dejarnos conocerlo y a mi Pachita por ser tan generosa conmigo. Hubo espacio suficiente para sentirme en LA GLORIA.

Hay un espíritu bonito entre los montañistas y algunos se acercaron a abrazarme, a felicitarme y a ofrecerse a tomarme fotos. Eso estuvo muy emotivo también.

En nada llegó mi papi, muerto del cansancio y con mucho dolor en su pierna pero su mirada de satisfacción estaba nítida. Cuando le pedí que sonriera para la foto, noté como sus facciones y sus labios ya no tienen la firmeza de antes, pero que su mirada sigue siendo esa mirada limpia con esos ojos verdes preciosos, la mirada de ese gran luchador. MI LUCHADOR.

Este tramo nos tomó 3 horas, muy duras pero todo valió la pena. Ojalá pueda repetirme otro momento para que mi estancia en la laguna sea un poco más pausada y así conecte también con el tímido Altar. 

De momento me quedo con un saldo súper que positivo, el mejor trekking de mi vida. Creo que gasté mucho de mis años jóvenes en cosas no tan trascendentales, como el amor romántico y la formación intelectual y, dejé de lado esta actividad que me da mucho pero mucho placer y que además me ayuda tanto en mi crecimiento como ser humano.

El regreso al refugio fue de dos horas, yo estaba exhausta y el dolor en la pierna no me dejaba ir a buen ritmo, mi pa iba adelante. Nos cogió la noche y caminamos la última hora y cuarto con la linterna encendida, yo, imaginándome que Don Altar estaba cobijando nuestros pasos y que ya le había contado a su amigo Cotopaxi que esa amiga suya SI LLEGÓ y que ahora es amiga de él también.

Llegamos al Refugio, merendamos algo y nos fuimos a dormir, cansados pero con la satisfacción del deber cumplido. Al siguiente día, salimos luego del desayuno. Esta parte me resultó muy dura, la rodilla me dolía y debía parar más seguido para descansar, me tomó 5 horas. Pero todo, absolutamente todo valió la felicidad de compartir esta aventura con mi papito y con mi Pachita.

¡Ese fin de semana nos sacamos la madre pero lo logramos! 

Y eso, que como no creer en Dios, si existen los nevados, el aire, el agua, las nubes, el cielo, las montañas, el sol, la luna y la tierra. Gracias papa Dios, por ser todo y tanto a la vez.


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Con mucho cariño para mi hermano del alma y primo de sangre: Max Alberto, que sin saberlo sembró en mí, la semillita del amor a la montaña y a la naturaleza. Y como no, para mis dos hijos: Savannah y Ezequiel, que sin saberlo, han sido dos grandes maestros en mi vida. Que esta les dé muchos momentos como este y que nunca dejen de crecer y creer en sí mismos. Los amo.










jueves, 15 de noviembre de 2018

Ezequiel y Jupiter

Tengo tantas cosas que escribir y muy poco tiempo, pero no quería de dejar de poner una entrada sobre un momento muy especial entre Eze y papi. A mi me emocionó hasta las lágrimas.

Papá no solo que esta emocionado si no que muy chocho y orgulloso. Válido, cuando se cosecha lo que se siembra, hay cabida para eso y más!


Que nunca se les acabe la conexión. Ese es mi deseo!

sábado, 22 de septiembre de 2018

¡65 años ya papacito querido!



Cada 22 de septiembre se celebra la LUCHA, se celebra la FORTALEZA y se celebra la CONSTANCIA. Porque para nosotros querido padre, eso y más, es, ha sido y será, usted, Gastoncito querido.

Hoy, hablo por sus hijos y por sus nietos: Para nosotros, su familia ha sido muy gratificante y motivador ser expectadores de su crecimiento, en todos los ámbitos, pero sobre todo como ser humano y creo firmemente que no haya otro ejemplo más claro y vivencial de lo que significa ser un luchador, un amoroso luchador. Quien pese a haber capeado tormentas muy duras, NUNCA ha abandonado el barco. Eso se agradece desde el fondo del corazón.

Gracias también por enseñarnos, con SU ejemplo, el significado de ser familia, esa palabra que significa tanto: comprensión, perdón, aguante, cariño, amor, unión, comunión entre sus integrantes, alegría, apoyo, *incondicionalidad y ternura.

Tenga la seguridad de que su perseverancia y su lucha son semillas que día a día las regamos para que las flores florezcan siempre, en nosotros y en nuestras futuras generaciones; y para que los frutos los cosechemos entre todos.

Gracias, mil gracias viejito mío! Lo amamos con todo nuestro corazón!
Quiero dedicarle  un extracto de un poema escrito por Armando Bastida, que sin saberlo lo escribió describiendo a mi padre J


Eres


"Eres grande, muy grande para mí, que soy tan pequeño,
eres una mina de experiencia, el que sabe miles de juegos,
eres el que nunca me coge cuando corre detrás mío,
aunque sé que si quisieras no tardarías en dar conmigo.

Eres el que siempre me abraza, tú, mi gigante bueno,
que me llevas en tus hombros, casi llegando al cielo,
eres el que siempre se agacha, el que me enseña que los niños
tienen todo por delante, una vida, un camino.


Eres tú, papá, mi amigo y mi maestro,
mi ejemplo, mi compañero de sueños,
mi pañuelo si sufro, mi voz si callo,
mi luz si me apago y mi soporte si caigo.

Eres tú, papá, mi guía si me pierdo,
mi solución si desespero
y mi colchón si desfallezco.
Eres tú, papá. Sólo tú, papá.".


jueves, 12 de julio de 2018

Universidad Amawtay Wasi en Unasur


Cuando mi hija tenía 3 años, en mi entrono empecé a escuchar que si se quería un cupo en un buen colegio, mi hija debería pasar YA por pruebas para asegurarle su ingreso y con ello, un futuro promisorio.
Fue entonces que como toda madre primeriza, empecé a buscar alternativas educativas donde antes que letras o números, mi hija siguiera, a su ritmo, aprendiendo a ser PERSONA. Yo no terminaba de comprender cuál era ese plus de escolarizarla tan temprano y que empezara ya con ese modelo competitivo de pruebas y calificaciones.
Leía muchas páginas españolas, soñando con ese tipo de educación alternativa, que impulsaban por allá para mi hija. Y así, me encontré con unos profesores de allá que hicieron una pasantía en una escuela pionera de Latinoamérica: Inka Samana, y adivinen de donde era? Pues sí:

¡ORGULLOSAMENTE ECUATORIANA!

“Inka Samana fue un centro educativo comunitario y alternativo que desde 1986 contó con currículum propio. Atendió a niños, niñas y adolescentes de distintas culturas desde el nivel Preprimario hasta Bachillerato. El título de bachiller que otorgaba fue trilingüe (kichwa, castellano e inglés) y polivalente (ciencias básicas). Es parte de Ilincho Ayllullakta, del cantón Saraguro, provincia de Loja, Ecuador, Sudamérica...” (BLOG OTRAEDUCACION)


A penas empezaba yo a hincharme de orgullo y de mucha emoción y en mi afán de leer más sobre este proyecto que cumplía con lo que yo buscaba, a ver si había una réplica en Quito, encontraba una página que anunciaba el cierre de todas las escuelas unidocentes, comunitarias e intercuturales del país… Porque ante la bonanza petrolera, el gobierno de Rafael Correa imponía el sistema Unidades Educativas del Milenio (UEM). Modelo de escuelas super equipadas, con mucha tecnología, que hasta ahora no arroja los resultados esperados y que en cambio, arrebató a muchas comunidades, la posibilidad de continuar con este traspaso de conocimiento ancestral que las unidades más pequeñas y personalizadas tenían, incluso con un presupuesto muchísimo menor.

¿Qué por qué cuento esto?

Porque hoy Lenin Moreno, ha lanzado la idea de re-abrir la Universidad Amawtay Wasi (cerrada por Correa en el 2013). Y ha propuesto entregarles el edificio de la Unasur que está botado, en el que los mandatarios de la región se reunieron UNA sola vez y que nos costó USD 43.5MM.
Y se empiezan a leer mensajes de personas, que desde una profunda ignorancia, muestran su descontento y su oposición al proyecto.

Entre los comentarios que me han llamado la atención están:

1.- ¡Discriminación! ¿Cómo que una universidad indígena?

Gritan algunos con vehemencia...

Pues queridos amigos, desayúnense que el 72% de ecuatorianos somos mestizos y por nuestra sangre corre sangre indígena, el 7% se considera indígena, y el 6% blanco. Y bueno, fuera discriminatorio, si ese 6% se quedaría sin otra opción PEEEEERO sepan que en Ecuador hay alrededor de SESENTA universidades, sí, SESENTA (auspiciadas por el estado, por dineros privados, por la Iglesia Católica y otras religiones y hasta por el Ejército), ninguna de ellas es indígena. 

Así que tranquilos, su derecho a la educación, como minoría está asegurado.

2.- ¡No con mis impuestos, eso sí que no!

Hombre, que impuestos se pagan aquí, En USA, en China y en la Argentina. Y que organizaciones internacionales miden como hecho positivo para el bienestar social, cuando esos ingresos son invertidos en SALUD o en EDUCACIÓN. 

¿No creen que nos hace falta educación? Bueno leyéndolos a ustedes, yo es que estoy convencida.  Además, que prefieren? Que mejor vayan a las manos de algún político corrupto de turno?

3.- ¡Indios de Mierda!

Bueno, pues mejor para ti, así no tendrás que rozarte con nadie que no sea blanco no?


Por último, yo sé que si por la mayoría fuera, estudiaran en Universidades como Harvard o Yale, que están convencidos de los modelos tradicionales y que nunca pondrían en duda su aporte. Pero recuerden que existe una minoría, una que está dispuesta a cuestionarse, hay personas que solo buscan competir con ellas mismas y que creen que otra sociedad es posible, una más cooperativa y solidaria. Más inclusiva y con cabida para todos y todas (los que quieran obviamente).